Fecha de caducidad frente a consumo preferente
Uno de los aspectos del etiquetado alimentario que genera mayor confusión entre los consumidores es la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. Aunque ambas figuran en los envases, su significado y sus implicaciones para la salud son muy distintos.
La fecha de caducidad se aplica a alimentos perecederos que pueden representar un riesgo para la salud a nivel microbiológico una vez superada esa fecha. Hablamos de productos como carnes frescas, pescados, leche fresca o platos preparados refrigerados. Consumir estos alimentos después de la fecha indicada puede suponer un riesgo real de toxiinfección alimentaria.
La fecha de consumo preferente, en cambio, se utiliza para productos con una vida útil más prolongada y que son microbiológicamente estables. Superada esta fecha, el alimento no resulta peligroso, pero puede haber perdido parte de sus cualidades sensoriales: sabor, aroma, textura o aspecto.
Si la etiqueta dice "Consumir preferentemente antes de..." puedes valorar si consumirlo tras esa fecha. Si dice "Fecha de caducidad..." no debes consumirlo una vez superada.
Alimentos que pueden consumirse tras la fecha de consumo preferente
Existen numerosos productos que, una vez superada su fecha de consumo preferente, siguen siendo seguros desde el punto de vista microbiológico, aunque pueden presentar ligeras alteraciones en sus propiedades organolépticas:
- Yogures pasteurizados: pueden presentar un sabor ligeramente más ácido, pero no suponen riesgo para la salud.
- Galletas y cereales: pueden perder su textura crujiente, pero mantienen su seguridad.
- Bebidas alcohólicas y refrescos: no presentan riesgos microbiológicos tras la fecha indicada.
- Embutidos envasados al vacío: siempre que el envase esté intacto y se hayan conservado correctamente.
Productos exentos de indicar fecha
La normativa establece que ciertos productos no están obligados a incluir ningún tipo de fecha en su etiquetado. Se trata de alimentos cuya naturaleza los hace especialmente estables:
- Azúcar y sal
- Vinagre
- Vinos y licores
- Especias y hierbas aromáticas
- Productos de panadería de consumo diario
¿Cómo se determina la fecha de caducidad?
Los fabricantes y distribuidores establecen las fechas de caducidad y consumo preferente mediante estudios de vida útil. Estos estudios consisten en analizar el alimento en distintos momentos de su conservación, evaluando tanto sus características microbiológicas como sus propiedades sensoriales.
El proceso implica mantener el producto en las condiciones óptimas indicadas en su etiquetado y realizar análisis periódicos para determinar el momento a partir del cual deja de cumplir los criterios de seguridad o de calidad establecidos por la normativa vigente. Estos estudios son un requisito legal y deben estar documentados y disponibles ante posibles inspecciones.
¿Necesitas realizar estudios de vida útil?
Nuestro laboratorio acreditado realiza estudios de vida útil y análisis microbiológicos para determinar con precisión las fechas de caducidad de tus productos.
Solicitar información